A finales del 2015 se consolidó lo que, hasta ahora, es el peor negocio de la historia petrolera de Ecuador, el contrato de prestación de servicios para el campo Auca.
Bajo esta figura, “novedosa” en aquella época, el Estado entregó la exclusividad para realizar inversiones en el campo a cambio del pago de una tarifa por barril, cobrada desde el primer día y sobre toda la producción. La contratista se comprometió a realizar las inversiones pactadas y a entregar una prima de entrada de USD 1000 millones.
La promesa era incrementar significativamente la producción, en una operación de “ganar-ganar”, pero los únicos que ganaron fueron ellos.
Mientras tanto, el campo Sacha se mantuvo bajo operación directa y total de Petroecuador. A continuación, se muestra una tabla comparativa de la renta petrolera obtenida por el Estado en ambos casos:

Como se puede observar, en el mismo período de tiempo y prácticamente con la misma producción de crudo, Auca entregó al Estado apenas el 68% de la renta que entregó Sacha. Es decir, no se incrementó la producción como se prometió y solo hubo una apropiación externa de la renta petrolera nacional en un 32%. Tremendo negocio para ellos, pésimo negocio para el estado.
¿Por qué es relevante esta historia? Porque lo que se pretende hacer para Sacha con ADNOC es exactamente igual. Lo que se estaría negociando es precisamente el pago de una prima de entrada (probablemente similar a la pagada por Auca) y el pago de una tarifa por barril similar a la de Auca. La promesa que nos hacen es que esta vez, sí habrá un incremento significativo de la producción (cosa que la historia desmiente como acabamos de ver). Pero, además incluso si eso fuera cierto, con este modelo de privatización para entregar al estado la misma renta que se obtiene actualmente, se debería casi duplicar la producción actual (120.000 BPPD en promedio durante 11 años), lo cual además agotaría las reservas de manera anticipada y sobrexplotaría el yacimiento. No hay que ser experto petrolero para preguntarse ¿cuál es el objeto de incrementar la producción, si al final ganaré lo mismo que gano produciendo la mitad?
Sacha es un campo tan noble y rentable, que no existe fórmula de privatización que garantice un buen negocio para el estado (igual que Auca). Si quieren incrementar la producción de Sacha, hagan lo que seguramente harían para cualquiera de sus propias empresas, soliciten un préstamo respaldado con la producción para financiar las inversiones y páguenlo con la renta que se obtiene de la producción incremental. Un préstamo del mismo monto que la prima de entrada que pagará ADNOC, se pagaría con facilidad en apenas tres años.
El peor negocio en la historia petrolera nacional está a punto de repetirse, porque nosotros no aprendemos de la historia, pero ellos sí.