Los Bloques 16 y 67 deben revertirse al Estado

En diciembre de 2022, los bloques 16 y 67 deberán ser revertidos al Estado, con toda su infraestructura. Estos bloques fueron operados por diferentes empresas extranjeras desde 1985, incluidas Conoco, Maxus, YPF y Repsol.  Luego de 22 años de operación, la compañía Repsol recibió sospechosamente a finales de 2021 la autorización de parte del Ministerio de Energía para vender a la compañía New Stratus Energy su participación en el Consorcio Petrolero Bloque 16, donde tenía el 35%, faltando solo un año para la reversión de los bloques.

Existen voces que alientan una extensión del contrato a otros 15 o 20 años, con el argumento de que esto traerá inversión extranjera que permitirá incrementar la producción de petróleo. De hecho, la compañía New Stratus Energy (Petrolia es su representante en Ecuador) ha hecho pública su oferta de extender el contrato por 15 o 20 años, comprometiéndose a una inversión de 150 a 200 millones de dólares por el período de concesión (alrededor de 10 millones de dólares anuales).

En días recientes, la contratista según publicaciones del portal Primicias del 15 de noviembre de 2022, habría enviado una carta al Ministerio de Energía indicando que el proceso de reversión “está suspendido de pleno derecho” debido a que el Ministerio de Energía no ha respondido un pedido de renegociación para la ampliación del contrato. En varios medios y redes sociales, la empresa ha iniciado una campaña de amenazas con juicios al Estado por no renegociar la extensión del contrato, pretendiendo instalar en la opinión pública la idea de que el Estado está obligado a extender un contrato que finaliza al vencer el plazo de vigencia, de conformidad con el mismo contrato y la ley.

A continuación, analizaremos las cifras de la operación y si es conveniente o no para el Estado extender la operación de este consorcio.

Los Bloques 16 y 67

Los bloques petroleros iniciaron su operación en 1985 y llegaron a un pico de producción promedio de 46200 barriles de petróleo por día en el 2011, a mano de Repsol como operadora del Consorcio Petrolero Bloque 16, y luego de varios traspasos de operación entre diversas compañías privadas durante los años, y otras tantas extensiones de contrato. A fines de 2021, reportó una producción petrolera de 15800 barriles de petróleo por día, lo que supone una tasa de declinación promedio de 11%.

Según cifras reportadas por el SRI, el Consorcio Petrolero Bloque 16 ha obtenido cerca de 1600 millones de dólares en utilidades desde el año 2005 hasta el 2021, lo que implica una utilidad anual promedio de alrededor de 96 millones de dólares.

Analizando estas cifras, la oferta de New Stratus Energy de realizar nuevas inversiones por 200 millones de dólares durante el período de una supuesta extensión de contrato (que representa alrededor de 10 millones anuales) es irrisoria. Desde el punto de vista económico, en caso de que la empresa estatal asuma las operaciones de los bloques, y suponiendo que no se realice ninguna inversión, por lo que la producción continuaría reduciéndose en un promedio de 11% anual, el Estado obtendría esos 200 millones en ingresos adicionales en apenas poco más de dos años, y en el período de 5 años duplicaría esa cifra en ingresos adicionales. Todo esto solo por no pagar la tarifa que se paga actualmente de 37,17 USD/Barril, y en su lugar pagar los costos de producción de Petroecuador que los últimos años bordearon los 16.7 dólares por barril.

Con esos mismos ingresos adicionales, el Estado podría por sí solo realizar el doble de la inversión propuesta para incremento de producción en tan solo un período de 5 años.

Por otro lado, Las instalaciones de superficie de los bloques que deberán ser revertidos al Estado, son de importancia estratégica para el incremento de producción petrolera nacional. Los bloques están geográficamente ubicados al lado de los bloques 31, 12 y 43; y precisamente, el plan inmediato de incremento de producción de la petrolera estatal está enfocado en la producción de Ishpingo en el bloque 43.

En ese sentido, las instalaciones del Bloque 16 que incluyen una capacidad de procesamiento de 2 millones de barriles de fluido hoy subutilizadas, y la planta topping que Petroecuador utiliza bajo convenio firmado con la contratista, serán útiles al integrarse a la operación de toda la zona de manera integral, y no permaneciendo aislada del resto de la producción petrolera como hasta ahora.

Con base en estos argumentos, los trabajadores de la energía y el petróleo exigimos al Ministerio de Energía que inicie el proceso de reversión de los Bloques 16 y 67 una vez venza el plazo del contrato este mes de diciembre, y de esta forma transfiera a manos del Estado su operación  a través de Petroecuador.

Por dignidad nacional, el Ministerio de Energía debe rechazar las pretensiones de una contratista que busca mediante amenazas, obtener una extensión de contrato que por ningún lado beneficiará al Ecuador.

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